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La UPRA destapa las cartas del paisaje agropecuario en encuentro de oportunidades para el sector agro

La UPRA destapa las cartas del paisaje agropecuario en encuentro de oportunidades para el sector agro

Bogotá, 18 de marzo de 2020 (@UPRAColombia, @felipeff). En el encuentro de Oportunidades de inversión privada en la restauración de tierras degradadas, con enfoque de paisaje desde el sector agropecuario  sobre la dinámica de degradación de la tierra en América Latina y otros temas relacionados, la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) presentó el paisaje agropecuario como un instrumento que se orienta hacia la gestión sostenible del territorio.

Felipe Fonseca Fino explicó: «Las cartas del paisaje agropecuario son una herramienta para el ordenamiento territorial agropecuario. Lo que queremos promover es su incorporación en los ejercicios de revisión, de ajustes y modificación de los planes de ordenamiento territorial municipal. Buscamos identificar estos escenarios en donde las actividades agropecuarias tienen asociados elementos culturales, ancestrales y patrimoniales que son necesarios para que el desarrollo económico en las zonas rurales sea un escenario de conservación y manejo».

El paisaje agropecuario es un paisaje cultural patrimonial en cualquier parte del territorio apto para el desarrollo agropecuario, resultado de la acción y la interacción entre la naturaleza y el ser humano a lo largo del tiempo. En estos territorios la apropiación está relacionada con los procesos afectivos, cognitivos e interactivos de su ordenamiento mediante prácticas y actividades que incluyen la agrícola forestal, pecuaria, acuícola y pesquera.

De acuerdo con Carolina Olivera, especialista regional en Suelos de la FAO, «además de la parte productiva y cultural, el paisaje agropecuario se hace importante por esa integración para la recuperación de suelos como recurso natural y la lucha contra el cambio climático».

La construcción de la carta del paisaje agropecuario se basó en I) el análisis del trabajo realizado previamente por UPRA, II) dos ejercicios con expertos donde se recolectaron insumos —uno dentro de la entidad y otro externo—, III) la recopilación y análisis de instrumentos de gestión del paisaje desarrollados en otros países. De este proceso, resultó un documento que contiene los lineamientos técnicos para la formulación de la carta del paisaje agropecuario a nivel municipal, el cual se espera validar a nivel territorial en 2020, en el desarrollo de dos pilotos que los implementarán en la Orinoquía colombiana.

Paisaje agropecuario e innovación

Para Jean Pierre Morales, investigador y coordinador de proyectos del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), en el sector rural hay muchas oportunidades de innovación, sobre todo por el insumo y el conocimiento que se produce en relación con el paisaje agropecuario, a nivel de producción y como política, «desarrollar un modelo de negocio por sí solo no sirve si no hay acompañamiento de una base y de desarrollo de nuevas estrategias».

La iniciativa 20x20 es un esfuerzo liderado por los países de América Latina y el Caribe para cambiar la dinámica de degradación de la tierra en la región, con el objetivo de corto plazo de iniciar el proceso de restauración de 20 millones de hectáreas de tierra al 2020 y 30 millones de hectáreas en restauración al 2030, reflejadas en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés). La iniciativa fue lanzada en la Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 20) en Lima, Perú, y apoya los esfuerzos globales de restauración de paisajes cuya meta es de 150 millones de hectáreas del desafío de Bonn y 350 millones de hectáreas como parte de la Declaración de Bosques de Nueva York.

Hoy, 17 países y tres programas regionales participan en la iniciativa y han manifestado su intención de restaurar alrededor de 53,2 millones de hectáreas (un área equivalente a la superficie de Francia). Colombia es uno de los países fundadores de la iniciativa 20x20 desde 2014 y ha establecido un objetivo de un millón de hectáreas a restaurar en una primera fase.