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“Sin campo no hay ciudad”: Felipe Fonseca Fino director de la UPRA

“Sin campo no hay ciudad”: Felipe Fonseca Fino director de la UPRA

 

Bogotá, D.C., mayo 11 de 2021. (@UPRAColombia, @felipeff). En desarrollo de los talleres de Diálogos Territoriales organizados por Asocapitales y la Procuraduría General de la Nación, Felipe Fonseca Fino, director de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria – UPRA, abordó el tema Ordenamiento Territorial Agropecuario: Estrategia para la seguridad alimentaria.

Recordó que la UPRA orienta la formulación, ejecución, seguimiento y evaluación de la política pública de gestión del territorio para usos agropecuarios a través de herramientas como la planificación del ordenamiento productivo y social de la propiedad y de los lineamientos que promueven el uso eficiente del suelo.

“La UPRA tiene una función vinculante con los planes de ordenamiento territorial en donde define criterio y diseña instrumentos para el ordenamiento del suelo rural apto para el desarrollo agropecuario, que sirven como línea base de las políticas para ser consideradas por las entidades territoriales en sus planes de ordenamiento”, expresó Fonseca Fino.

Frente a la importancia del sector agropecuario como asunto estratégico el director recalcó su valor como asunto estratégico en el abastecimiento y la seguridad alimentaria, en donde la calidad de ese alimento deriva en salud pública, en la construcción de paisaje agropecuario y en ventajas ambientales en cuanto a la conservación del suelo.  Lo anterior se ve reflejado en la dinamización de las actividades comerciales y la generación de empleo.

“Hoy la pobreza en el campo es superior a la de la ciudad.  La incidencia de la pobreza monetaria extrema en el sector rural pasó de 19,3 % en el 2019 a 18,2 % en 2020 lo que representó una reducción de 1,1 puntos porcentuales, inferior a la línea de pobreza monetaria, lo que nos alerta de que sin campo no hay ciudad y con un campo pobre, menos”, dijo el director.

El director de la UPRA se refirió a la Resolución 128 de 2017 emanada por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, que refiera a la gestión del territorio para usos agropecuarios, la cual busca contribuir a la armonización de la gestión de los usos agropecuarios y la tenencia de tierra rural.  Destacó la incorporación de la Frontera Agrícola como uno de los instrumentos fundamentales en la planificación sectorial. 

Sobre evaluación de tierras para la zonificación con fines agropecuarias a nivel nacional, Fonseca Fino subrayó que “ya no hablamos de la vocación del suelo, sino de la aptitud, trabajamos en la identificación de las características de los suelos en función de los requerimientos de los cultivos y eso permite reconocer el potencial de las cadenas productivas de las cuales tenemos priorizadas cinco; la cadena de arroz, cárnica, láctea, maíz y de la papa”.

El director se refirió a los siete lineamientos estratégicos del ordenamiento territorial agropecuario. La protección de los suelos agropecuarios, el uso eficiente del suelo para el desarrollo rural agropecuario, la ocupación ordenada del territorio rural, la gestión y administración de las tierras rurales, el desarrollo agropecuario competitivo, con mayor producción, la población rural con mejor calidad de vida versus menos brechas socioeconómicas y la armonización de los instrumentos sectoriales al ordenamiento territorial.

“Hay que proteger los suelos que producen comida, y ese reconocimiento no puede ser simbólico. Deben existir figuras dentro del ordenamiento del territorio que los reconozcan y les den el manejo adecuado, para que no se pierda su potencial”, sostuvo Fonseca. 

Finalmente planteó algunos retos entre los que están; la identificación de áreas de especial protección para la producción agrícola y ganadera, el fortalecimiento de la conectividad fluvial, terrestre, aérea y férrea, la identificación y el fortalecimiento de los centros poblados que tengan potencial para convertirse en nodos de logística para el soporte de la actividad agropecuaria.